Mudanza a la vista con un perro: ¿Qué hacer y cómo les afecta?

Como el mejor amigo del hombre que es, sus capacidades no son pocas. El perro es uno de los animales de compañía que mejor se adapta a los cambios, pero al igual que nos sucede a nosotros, esto no resulta una tarea sencilla que puedan ejecutar de un día para otro. De primera mano sabemos que cualquier novedad que entre en nuestra rutina del día a día nos afecta de un modo u de otro, y en las mascotas caninas no es diferente.

No nos vamos a engañar, las mudanzas son un caos.

Por muy bonita que sea tu casa nueva y aunque tengas muchas ganas de empezar a vivir en ella, todo el proceso de traslado de un hogar a otro es como poco aparatoso.

Si encima compartes techo con tu mejor amigo peludo, tienes que pensar aún más en la organización.

Para que tu próxima mudanza se haga de la manera más tranquila posible y que puedas disfrutar de tu nueva casa con tu amigo peludo te hemos preparado aquí unos consejos.

Para algunos perros una mudanza es un acontecimiento estresante. Tu estás muy ocupado organizando todo, quizás no le prestas la atención que está acostumbrado a recibir. Incluso puede que comuniques a tu perro tu propio agobio. Tranquilo, vamos a ir paso por paso y ¡ya verás como todo sale bien!

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PREPARANDO LA MUDANZA

Sería un error apartar a tu perro de los preparativos de tu mudanza.

Obviamente tu perro no se va a poner a traerte objetos y empujarlos con el hocico dentro de las cajas.

No es ningún secreto, no te tienes que esconder para juntar tus pertenencias en cajas.

Si tu perro se siente parte del ajetreo que le rodea, le ayudará a asimilarlo.

Si te mudas en una misma urbe y vas a hacer diversos viajes de una vivienda a otra para llevar cajas, medir cosas o hacer alguna obra, no dudes en llevarte a tu can contigo. Se va a poder ir acostumbrando muy lento a este nuevo lugar, sus olores y sus ruidos. Además de esta forma no se quedará solo en tu vieja vivienda bastante tiempo y no sufrirá por tu ausencia.

VIENEN CURVAS: EL CAMBIO DE RUTINAS

Los perros padecen bastante más que los humanos por los cambios y la novedad hasta el punto que ciertos desarrollan cierta ansiedad.

Tienen la posibilidad de manifestarla de posibilidades bastante diversas:

ciertos te seguirán por cada una de piezas, con una reacción frenética como para decirte «¿Qué está pasando aquí?».
Otros por el temor tenderían más a esconderse en un lugar donde se sienten salvaguardados, para no ver el riesgo que consideran que se acerca.

Una mudanza puede ser bastante incomoda para ciertos perros.

Estamos desmontando una de las piezas más relevantes de su cosmos: su territorio.

Sientan que se está preparando cualquier movimiento sin embargo no saben realmente bien si van a conformar parte de él o no.
Entonces tenemos la posibilidad de presenciar una escena que además se repite una vez que estamos preparando un viaje: el can aspira meterse en una caja, una maleta o dentro del carro y no desea salir. Como si intentase mencionar «no te olvides de mí».

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EL DÍA D: LA MUDANZA

Si bien hasta aquí lo mejor era integrar a tu can a lo largo del proceso, el día de la mudanza te proponemos que lo dejes con alguien de confianza, apartado de todo el bullicio que se va a armar.

Es una recomendación que se aplica además a los chicos pequeños.

Si sabes que está en buenas manos tendrás la posibilidad de hacer tu mudanza de forma más serena.
Si piensas que tu mudanza será corta tendrás la posibilidad de optar por un servicio de guardería.
Si sabes que vas a tener que estar un largo tiempo trasladando cada una de tus cosas y prefieres quedarte tranquilo, puedes dejar a tu can en el hogar del cuidador a partir de la noche anterior.

Lo primordial es que todo el planeta se encuentre a gusto en este día fundamental.

LA RESACA: LA ADAPTACIÓN AL NUEVO TERRITORIO

Una vez que vuelvas al trabajo, aspira que la transición se realice de forma suave.
No vale estar días completos con él y de repente dejarlo solo. Una vez que se va acercando el instante de volver al trabajo, déjalo unos instantes cortos solo en el hogar para que se vaya acostumbrando.

A lo largo de los primeros días, deja que tu can logre descubrir la vivienda nueva.


Que pueda mirar, olfatear, explorar a gusto. Cuidado: Algunos perros intentan volver a su casa antigua.

Si tu nueva vivienda cuenta con un jardín ten mucho cuidado con el vallado. Explora el jardín con él las primeras veces y asegúrate que no podría fugarse.
Ciertos perros tratan de volver a su vivienda vieja.

En varios puntos los primeros días en una vivienda nueva con un can se parecen a vuestros primeros días unidos.
Al igual que una vez que lo acogiste por primera ocasión, así sea de cachorro o de más grande, tienes que demostrarle que en este mundo puede estar en confianza, empero debes tener cuidado además a no ceder sobre los aspectos de enseñanza canina que consideras clave.

Si le dejas hacer una cosa una vez, tendrás que continuar permitiéndole cada una de las veces siguientes.

Seguramente hayas aprovechado la mudanza para comprarte muebles y enseres nuevos. Ya sabrás tú si deseas dejar que tu can duerma en esta colcha blanca tan preciosa que acabas de estrenar…

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