El necesario relevo generacional, en las empresas de transporte

El transporte por carretera en España, el internacional sobre todo, vive de un sector potente y poderoso, las exportaciones. Sin embargo, y a pesar de crecer sostenidamente en los últimos 30 años, y muchas veces por encima de dos dígitos, es decir, mas del 10% al año, el sector de transporte todavía tiene en su mayor parte una estructura antigua.

Un viejo amigo, competente gerente de empresa, y con la perspectiva y madurez que dan los años, ve con convicción que el futuro no puede seguir siendo el de centenares de empresas de mediano tamaño haciendo lo mismo y llamando a los mismos clientes.

Dice que aquellos que se han aventurado con la rumanización, pero quieren ir más allá que dar solo con una solución de costes lo harán bien. El resto, atraídos por una solución circunstancial, tendrán al final una mala experiencia.

El problema que relata de la empresa familiar de transporte se puede extender a la empresas familiar española en todos los sectores. Los rendimientos de las empresas familiares españolas parecen pequeños, pero cuando se observa que dan sustento a una serie de cargos familiares se concluye que la resistencia que hay a cambiarlas es lógica, aunque no razonable.

Las empresas de transporte, gran parte de ellas familiares, no solo sostienen a un elevado número de miembros familiares, sino que son su razón de ser.

Así, atadas por vínculos familiares, muchas empresas de transporte son incapaces de modificar sus comportamientos. Las que antaño eran muy rentables empresas de 100 camiones, ahora se dedican día a día a una guerra por las mismas cargas en una ofensiva que cada vez se hace más complicada, porque aunque las exportaciones crecen sin cesar, también crece el número de camiones disponibles.

El directivo ve que solo una nueva generación de ejecutivos sabrá tomar en la suya y en las demás empresas, aquellas decisiones ágiles pero también algunas veces dolorosas para profesionalizar las mismas

Pasarán también las decisiones por polémicas deslocalizaciones internas y externas. No hace falta irse a Romanía para que entre provincias españolas se disminuya a la mitad el coste laboral de un conductor de camión.

Pero también tendrán que tomar decisiones en cuanto a alianzas y localizaciones y bases en otros países donde se necesita desplegar una capacidad gerencial mayor y un delegación en equipos más profunda.

Han sobrevivido, eso sí, a crisis y vaivenes, pero no tienen un foco claro en su futuro, cuando eso ocurre cuando todavía son rentables y hay menos incentivo a cambiar.

Por Armando Estrada Editor e Ingeniero de Caminos.

 

 

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