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¿Una mudanzas más? No tu mejor mudanza

Bueno, esto es una detrás de otra. La historia de mudanza tras mudanza.
Cada vez que hago mudanza, y es decir algo que en los últimos 20 años ha ocurrido 13 veces, alguien me plantea que según no sé qué artículo, análisis o programa sesudo, las mudanas son lo peor de esta tierra.
Pa morirse o irse a la carcel, vamos.

Y tienen mucha razón para decir eso, pero con matices.

 

LA MUDANZA DEL HOGAR

Mudarse es estresante, mucho. Sin embargo si alguien pone en una escala de valores que mudarse es peor que morirse, deja claro que no sabe escoger organización de mudanzas. Ya conociendo este matiz, entiendo que alguien que toma aquellas elecciones en su historia, logre pensar que en la cárcel tampoco se está tan mal. Total, ahí ni tienes que hacer mudanza, ni es para morirse…

Como me acabo de mudar, ahora alterno abrir cajas con buscar cosas e ir de papeleos burocráticos por toda la ciudad.
Así pues, esta semana estaba en una Oficina de Atención a la Ciudadanía y a medida que la mujer que me atendía metía mis datos, yo ponía la oreja en la ventanilla de al lado. Allí estaba una joven llena de ilusión contándole a la empleada del Ayuntamiento que se iba a mudar y que iban a venir sus amigos, familia y novio a ayudarle con las cajas y necesitaba autorizar que tengan la posibilidad de moverse de municipio en municipio todos ellos con sus automóviles. Angelica mía, vas a tener que estar devolviendo favores el resto de tu escuálida existencia:
Y aquí está el matiz: Contrata una empresa de mudanzas como dios manda y sigue disfrutando de tus seres queridos, y no des la turra con una mudanza.

PLANIFICA TU MUDANZA

LO QUE SE APRENDE CON MUCHAS MUDANZAS: CONTRATA UNA EMPRESA DE MUDANZAS

Si de algo estoy orgulloso, en este caso concreto, es de todo lo que he aprendido llevando a cabo mudanzas. Mi sabiduría se resume en: si tienes dinero, gástalo en una una empresa de mudanzas que te lo haga todo. Y si no lo tienes, en vez de pedirle a alguien que te ayude con las cajas, pídele el dinero para que te lo haga una una empresa de mudanzas y luego se lo devuelves. Así es todo mucho más limpio, pulcro, claro, y mindfullness. Nadie se estresa, no quedan favores pendientes y, sobre todo, no se rompen amistades ni tu cristalería.

Si tienes dinero gástalo en una empresa de mudanzas de confianza, hazme caso… y si no, además.

Sólo por no tener que volver a recorrerme el barrio completo comercio a comercio pidiendo cajas vacías -y luego cargarlas hasta mi casa-, ya vale la pena que un desconocido se encargue embalar todas mis pertenencias. No es fácil llegar a esta conclusión, lo sé, a mí me ha costado 8 mudanzas aprenderlo, no obstante cuando pruebas esas mieles, ya no quieres otra cosa.

 

CAJAS DE CARTÓN: MEJOR CONTRATA EL SERVICIO DE EMBALAJE

Cuando te estás mudando, entras en el loop del cartón y ya no puedes salir: ya solo ves cartón por cada esquina y contenedor y puerta de comercio. Es colocar el pie en una tienda y sentir una necesidad más grande que tú de pedir cajas.
Es que te sale solo.
Vas a la frutería, pides tus tomates y tus kiwis y acabas con “¿una cajita no tendrá?”. “Ay, no, vente por la tarde a partir de las seis”.
Y tiras para la farmacia. Tu paracetamol, tus Ricola y “¿una cajita no tendrá?”. “No, los miércoles es cuando me traen el pedido, pásate a última hora”.
Después lo intentas en el súper y, no. En el súper no. Ahí gobiernan otras leyes. Ya te conocen y previo a entrar por la puerta, se empieza a movilizar la plantilla. “Cajas, cajas. ¡Ha venido la chica de las cajas! Veloz. Está la chica de las cajas. Llama a Jose, que vienen a por las cajas. Ábrele el almacén y dale las cajas. ¡Cajas, cajas, cajas!”.

Y tú a lo mejor ibas a por unas cervezas para pagar tus deudas con el resto de amigos/esclavos que has pescado desprevenidos y no han sabido decirte que no. Sin embargo da igual. Sale el reponedor, te lleva por un pasillo, te abre una puerta que está detrás de los congeladores de las croquetas. Aparta un palet de garrafas de agua. Pasas al almacén y vuelves a tu vivienda sin la compra y con veintitrés cajas plegadas de pan congelado: triunfo(para ellos, claro)

 

Lo que no he aprendido, y aún me quedan otras cuentas mudanzas para que me entre en la cabeza: deja de juntar cajas: Tirar las cajas que guardo sin abrir de mudanzas que hice hace quince años.
Atiéndeme, preciado lector de este artículo vomitado más que redactado: no hagas eso.
No acumules cajas sin abrir de una mudanza a otra.
Si llega el momento de mudarte y aún guardas cajas cerradas de la anterior mudanza, déjalas atrás. No la has necesitado en todo este tiempo, no la vas a necesitar más.

PLANIFICA TU MUDANZA

Y el porqué de toda esta turra para que contrates un servicio de mudanza en una empresa de mudanza?

Mudarse es como una obra: lo grande, la estructura, las paredes, sube veloz.
Ahí están sin poner los cuadros, cortinas y las lámparas que colgarás de aquí a 10 meses….como poco poquísimo. Y estarán rodando por el medio hasta que venga tu padre un día, le pegue una patada a un cuadro que tienes, como los bohemios, apoyados en las paredes del pasillo, te rompa un marco y acabe colgándotelos él para que no haya más disgustos.
Y además de los cuadros y las lámparas, se quedan por ahí un par de cajas cerradas que tienen cositas menudas, sueltas, inconexas, sin ninguna coherencia entre sí, esperando que las abras.

No las vas a abrir jamás, ya que no las necesitas. Pagarías a alguien para que se las llevara a su vivienda y te las quitase de la vista para toda la vida. Empero no las tiras ya que crees que tienen dentro cosas relevantes, “tus recuerdos”. Recuerdos de cosas prescindibles y que no recuerdas. De esta forma que las guardas y las arrastras en la siguiente mudanza. Mudanza que paralelamente ha creado otro par de cajas que jamás van a ser abiertas. Y aquellas 4 cajas se juntarán con ambas o 3 de la mudanza que viene. Y aquellas 6 cajas con las de la siguiente… Y finalmente, tendrás la posibilidad de colmar un Bluespace de cajas cerradas de recuerdos “súper importantes”.

 

LOS RECUERDOS EN LAS CAJAS PERDIDAS

No las vas a abrir nunca, debido a que no las necesitas. Mudanza que al mismo tiempo ha realizado otro par de cajas que nunca serán abiertas.
Y esas 4 cajas se juntarán con las dos o 3 de la mudanza que viene.
otras 6 cajas con las de la siguiente…
Al final, podrás llenar un Bluespace de cajas cerradas de recuerdos “súper importantes”.

Seguro que al final de todo esto hay un purgatorio donde viviremos sólo con las cajas que no hemos abierto nunca.
Yo, por si acaso, en una de esas cajas ya he metido una sudadera.

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